Fundada en 1986 en el corazón de La Ceja, Antioquia, Delicias del Oriente nació del sueño de dos amigos visionarios: Alberto Patiño y Evelio Ospina, pioneros en el comercio y las cafeterías del parque principal. Con el paso de los años, fue Alberto quien tomó las riendas del negocio, impregnando cada rincón de amor y constancia, lo que ha permitido que esta tradición siga viva por casi cuatro décadas.
El palito de queso, famoso en toda la región
La aromática natural de olla, aún conserva la esencia de la receta original
Estos sabores, más que simples productos, se convirtieron en símbolos de identidad para generaciones de cejeños y visitantes
Durante los años 90 y 2000, Delicias del Oriente marcó un antes y un después en el municipio al traer la primera máquina de helados, una Taylor. De allí nacieron preparaciones memorables como el Gran Federico y la Banana Split, que todavía son recordadas con cariño por quienes crecieron disfrutándolos.
Pero Delicias es mucho más que un lugar para comer o tomar café. Se convirtió en punto de encuentro y referencia en la vida cotidiana de La Ceja. Expresiones como “nos vemos en el atrio” o “nos encontramos en Delicias” son parte de la memoria colectiva del pueblo.
Su local, ubicado en un inmueble de la Curia, guarda la autenticidad de una fachada que nunca ha cambiado por ser Patrimonio Histórico. Construido en vareque y tapia, con algunas adaptaciones internas, sigue transmitiendo la esencia arquitectónica que lo hace único en el municipio.
Hoy, Delicias del Oriente es el único negocio que ha permanecido fiel a su nombre, esencia y productos originales, una muestra de respeto por la tradición y de amor por sus raíces. En el 2026, la cafetería celebrará con orgullo sus 40 años de historia, reafirmando que no solo vende café y sabor, sino que también es guardiana de la memoria viva del Oriente antioqueño.
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